Gun Crazy: La pareja fugitiva en el film noir

Es esta la historia de un viaje. El fragmento de la vida de unos personajes en constante movimiento. Un recorrido que tiene lugar sin salir apenas de la carretera.

'Gun Crazy' o 'El demonio de las armas'. (Joseph H. Lewis, 1950)

En la cultura americana cinematográfica este viaje siempre suele desembocar en el happy ending. A lo largo de su recorrido, los personajes experimentan no sólo un trayecto físico, sino también emocional: un movimiento que transforma a los protagonistas, que no son la misma persona al principio y al final del viaje. Un viaje que, al finalizar, termina por cumplir todos sus sueños y expectativas. Pero no es este el caso del viaje que se realiza en un film noir. Este género cuestiona los valores del cine clásico de Hollywood, identificándose con los perdedores, los criminales, los delincuentes. Un género en el que los personajes nunca conseguirán alejarse de la escala social a la que pertenecen por mucho que insistan en correr. Es éste el caso de la pareja fugitiva del cine negro, que huye constantemente en busca de un happy ending  que nunca llegará.

Podríamos decir que la pareja de fugitivos representada en Gun Crazy es la “típica pareja de fugitivos” que aparece en otras muchas películas del género noir, como Sólo se vive una vez o Los amantes de la noche. Bart Tare (John Dall) y Annie Laurie Starr (Peggy Cummins) apenas tienen escenas de sentimentalismo. Más que vivir un apasionado romance, se sienten atraídos por la fijación que ambos tienen por las pistolas. Son, más que un matrimonio enamorado, dos enfermos unidos por su neurosis que deciden robar a punta de pistola para poder sobrevivir. En el momento en el que toman esta decisión comienza su constante huida. Incluso su boda, que ni siquiera aparece en pantalla, tendrá lugar en una rápida parada en una capilla de carretera. Los éxitos criminales de estas parejas del film noir son escasos: algunos atracos en tiendas, gasolineras o, como mucho, bancos de pueblo que apenas les dan nada para sobrevivir, por lo que el nuevo delito no se hace esperar. Tras unos cuantos robos, se convertirán en delincuentes con una gran exposición mediática a los que la policía no dejará de perseguir hasta el final.

'Gun Crazy' o 'El demonio de las armas'. (Joseph H. Lewis, 1950)

La pareja perseguida suele contar siempre con la figura de la femme fatale. Laurie es en la película la – aparente – parte fuerte del matrimonio. Con su seguridad, valentía y fortaleza compensa todos los miedos e inseguridades de Bart, quien prefiere llevar una vida tranquila alejada de la delincuencia. A ella le gusta disparar porque cuando lo hace se siente viva y poderosa; a él, porque coger una pistola le hace sentirse un hombre. A lo largo de toda la película, Laurie siempre le reclama a Bart que cumpla ese papel: “Bart deseo cosas, muchas cosas, grandes cosas. No quiero tener una vida tan insegura. Quiero un hombre con espíritu y agallas”. De esta forma Laurie siempre consigue que Bart siga sus pasos, que se introduzca con ella en el mundo de la delincuencia. En todos sus asaltos se aprecia la diferencia entre lo que ambos sienten cuando cometen un atraco: mientras él está asustado y es consciente de que lo que está haciendo no es lo correcto, la cara de excitación de ella mientras pisa el acelerador es un claro indicador del disfrute que le producen las huidas.

La mayor parte de las escenas de este viaje se producen en la carretera. Es un trayecto sin descanso, ya que siempre ocurre algo que interrumpe la paz (la aparición de la policía, su foto en los periódicos) y hace que tengan que volver a huir. La pareja fugitiva nunca tiene una casa a la que volver. En el último momento, ya desesperados, Bart y Laurie deciden ir a casa de la hermana de él. La escena en la que ambos miran por la ventana el interior del hogar es significativa para comprender ese vacío que los personajes sienten. “¿No se te ocurrió pensar cuando empezamos que nunca podríamos pedir ayuda aunque estuviéramos muriendo?” – le reclama Bart a Laurie mientras están escondidos de la ley–.

'Gun Crazy' o 'El demonio de las armas'. (Joseph H. Lewis, 1950)

Al volante se producen las escenas clave de la película: cuando ella le convence una y otra vez de que tienen que seguir atracando, cuando Bart al fin dispara un arma contra un coche de policía ante la insistencia de ella… Incluso el único momento romántico de la película tiene lugar en la carretera. Bart y Laurie toman coches separados para emprender la huida tras su último y gran golpe, despidiéndose hasta dentro de unos meses para despistar a la policía. Sin embargo, Bart frena su coche y da media vuelta. Y lo mismo hace ella, a pesar de que seguramente había pensado en abandonarle para siempre. Finalmente ambos deciden marcharse juntos. Y la escena más conocida de la película, el plano-secuencia del robo al banco de Hampton, también se rodó por entero con una cámara en el interior de un vehículo.

La pareja fugitiva buscará el final feliz, pero desde el principio estarán condenados narrativa y estilísticamente a la muerte. Y a lo largo de su viaje tampoco presentan una gran evolución. Bart volverá a su ciudad natal, de donde quizá nunca debería haber salido. Y Laurie seguirá fiel a sus convicciones hasta la escena final, sin mostrar arrepentimiento ni pensar en entregarse. Sus propias acciones les hacen caer en la delincuencia, y terminarán muertos por las balas que tanto aman, víctimas únicamente de sus propios actos.

Para un análisis más completo de Gun Crazy pincha aquí.

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